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Prologo

 

El mal llamado "encuentro de dos mundos" –como quisieron llamar al quinto centenario de la odisea que terminó en la explotación y exterminio de los ciudadanos originales, de lo que hoy se llama América, y que también significó esclavitud a gran escala– fue, más bien, el encuentro entre dos mares: el Mediterráneo (nombre ostentoso por sí) y el Caribe; uno de aguas templadas y el otro con unas muy cálidas y cristalinas. Los intrépidos marineros europeos con lo primero que se topan al cruzar el Atlántico fue, precisamente, con la parte insular de este "Nuevo Mundo". La exuberancia de esas tierras los dejó perplejos, y la supuesta hazaña de hallar nuevas rutas hacia las especias se convirtió en un evento de conquista. Fue una conquista sobre lo que sospechaban eran sociedades con desventaja militar, de nuevas riquezas y productos y, en términos generales, del trópico. Tras exterminar casi por completo a los isleños originales, los visitantes no invitados husmearon mayores riquezas al otro lado del Caribe. Siguiendo ese instinto, abandonaron en gran medida a la islas; pero, sin ceder su poder sobre ellas, decidieron repoblarlas con esclavos traídos de África. Lo siguiente fue una lucha, entre imperios europeos, por el control de estas tierras en donde los caribeños, los pocos descendientes de los originales, y los nuevos criollos, mestizos y negros, tuvieron poco que decir.

En fin, la historia político-económica de esta región, hasta el presente, no ha sido, contrario a su naturaleza, de gran belleza. Su estratégica posición geográfica y sus múltiples encantos han sido objeto de la desidia de los poderosos. No obstante, poco a poco y con gran estoicismo, los caribeños de los últimos siglos han luchado para preservar sus relativamente nuevas (pero auténticas) culturas. Culturas que aglutinan las influencias de varios mundos pero que aportan, gracias a la idiosincrasia del trópico en sus diferentes vertientes, un sabor autentico y único.

En el caso de la música, es ya indiscutible la gran aportación que han hecho los caribeños a este arte. Ya sea en lo folklórico, clásico o popular, compositores e intérpretes provenientes desde México, bajando por Centroamérica, girando por el norte de América del Sur y, luego, subiendo por el collar de islas que demarcan la división entre el Caribe y el Atlántico, han hecho una rica aportación al acervo de la música universal.

Esta versión de Ideas Sónicas/Sonic Ideas tiene el propósito de reconocer la actividad que han llevado a cabo y realizan hoy día creadores e investigadores en el campo de la música ligada a la tecnología. El Foro de Compositores del Caribe, evento que no tiene una sede permanente, sino que se ha celebrado a través de toda la gran región caribeña, en su propósito de exponer la labor de los creadores del área, también ha dado atención a la obras creadas e interpretadas por medios tecnológicos. Este año 2014, el Foro, en su edición número XX, se une al festival Visiones Sonoras que produce el CMMAS de Morelia, en un reconocimiento a la labor que se produce en el Caribe en ese campo.

En ese estoicismo antes mencionado, y pese a que estamos tratando con países menos desarrollados, los del Caribe nunca han querido quedar rezagado y, pese a la limitaciones económicas que han existido, desde los principios de lo que se ha llamado Musique Concrete y la Elektronische Musik, veremos que hubo, paralelamente, versiones originales en nuestra cálida región. En ese sentido, queremos dedicarle, muy especialmente este número de esta revista a Juan Blanco, compositor cubano, pionero de la música electroacústica no solo en el Caribe sino en todo Latinoamérica.

Al respecto encontraremos dos artículos sobre esta valiosa figura. El primero de la autoría del compositor y pianista cubano Fernando Rodríguez Alpízar, quien fuera discípulo del maestro Blanco. En una valiosa investigación, Rodríguez nos lleva a los principios de la labor creativa de Blanco y vemos como este, con singular ingenio, inventa sus propios instrumentos electrónicos; ¡y estamos hablando de los años cuarenta! A través de artículos, entrevistas y programas de conciertos, este escrito nos revela cómo desde principios de la Revolución cubana, en La Habana se cuaja un movimiento de música de vanguardia, muy parecido al que se daba en Polonia y otros países europeos. El maestro Blanco fue partícipe y protagonista de este grupo que no solo componía obras en nuevos estilos sino que producían conciertos y eventos que incluían, en ocasiones, a la Orquesta Sinfónica Nacional. Infatigable creador, Blanco nunca cesó sus actividades y, entrada las décadas de los setenta y ochenta, llegó hasta "musicalizar" con medios electrónicos pabellones y edificios. Dos de sus proyectos cumbre son el Laboratorio Nacional de Música Electrónica y el Festival de Música Electroacústica, dos instituciones que siguen palpitantes aún después de su muerte.

El saxofonista y compositor estadounidense, Neil Leonard, en su artículo Juan Blanco and Neil Leonard: A Cultural Counterpoint, nos ofrece su experiencia personal con Juan Blanco. Resulta interesante que alguien proveniente de los Estado Unidos y del mundo del Jazz, tras conocer a Juan Blanco en un viaje incidental a Cuba, se haya integrado al mundo de la música digital con la influencia del maestro cubano. La admiración de Leonard por Blanco lo lleva a escribir artículos y a editar un disco compacto de su música.

El profesor e investigador Alejandro José Moya nos entrega un escrito donde explica su proyecto-empresa Psicosonía. Son decenas de años que este compositor y estudioso de la conducta humana lleva investigando sobre los posibles efectos de una mayor sincronización de los hemisferios cerebrales a través de la música. Sus investigaciones y estudios lo han llevado a diferente países, aplicando su técnica a diferente casos o problemas. Una series de programas, aparatos y periféricos son empleados en sesiones directas con José o a través de sus múltiples grabaciones.

Retornando al aspecto histórico, nos encontramos con el artículo del venezolano Miguel Noya. En El misterio del triángulo electrónico, Noya nos hace un recuento histórico de lo que ha sido el desarrollo de este medio en Venezuela. Aunque tiene comienzos muy tempranos, digamos desde fines de los años cincuenta, y que figuras como Alfredo del Mónaco, Inocente Palacios y Servio Marín pudieron trabajar en estudios pioneros en Estados Unidos y Europa, el establecimiento institucional de instalaciones y de un centro de estudios y creación de esta materia fue muy accidentado e inestable. Noya ofrece con muchos detalles y, a través de entrevistas, programas de concierto y documentos investigados, los logros y percances que tuvo el mundo de la música con tecnología en Caracas. Pese a la falta de una constante institucional, el autor nos da testimonio de unas series de conciertos y eventos que se produjeron a través de la décadas de los ochenta y noventa. Generaciones de venezolanos han aportado al repertorio electroacústico de ese país y, felizmente en el presente, poseen, en el caso de la Universidad Simón Bolívar, un recinto donde se puede estudiar, producir y desarrollar música con apoyo tecnológico.

El profesor de la Universidad de Sao Paulo, Julián Jaramillo, presenta un artículo dedicado a un proyecto interesante, con el fin de transmitir y ejecutar, en tiempo real, con intérpretes en diferentes lugares y obras musicales a través de la Internet. Este joven colombiano nos narra con detalles la idea de un proyecto internacional con nexos en Colombia y Estados Unidos, de lo que él llama música telemática. Primeramente, nos hace una explicación del proyecto, sus detalles, propósitos y fines. Luego, explica todo la preparación que conlleva un proyecto como este y los diferentes problemas e inconvenientes que conlleva afrontar. De igual forma, nos hace un recuento de la transmisión de conciertos y de lo que sinceramente pudieron lograr con los mismos. Jaramillo termina con una exposición optimista de la muchas opciones que puede tener la música telemática en el futuro.

En su artículo, El uso de la tecnología y su relación a la identidad musical, Jorge Alba pretende abrir una discusión en torno a cómo el desarrollo tecnológico, hoy día al alcance de muchos, puede afectar los aspectos estéticos y de formas en la música producida por medios digitales. Alba parte desde el invento del violín, como ejemplo de tecnología aplicada a la música, hasta el presente, para ponderar cómo esta nos lleva al reto de ponerla al servicio de nuestra identidad. Muestra el autor el caso mexicano como uno de los casos específicos en los cuales la tecnología, lejos de empujarnos a identidades extrañas, puede ampliar la nuestra.

Por último, este editor quiere ofrecerles unas reflexiones sobre su envolvimiento con la música electrónica, a través de cuarenta años de estudios y producción. De esta forma, aprovecha y relata cuál ha sido el desarrollo de este medio en su Puerto Rico. Aquí veremos que, contrario a Venezuela, ha sido solo un lugar, la Universidad de Puerto Rico, el que ha tenido, desde los años setenta hasta el presente, la responsabilidad de ofrecer instalaciones para el estudio académico, creación y la presentación del campo electrónico en la música. Al igual que en el artículo de Noya, aquí podemos presenciar algo del desarrollo de tecnología en la música y como esta, al igual que discursa Alba, puede afectar en lo positivo a la creación. El autor presenta algunas consideraciones y preocupaciones en cuanto a cómo abordar el género de manera artística.

En conclusión, este número de Ideas Sónicas/Sonic Ideas pretende lo siguiente:

1. Distinguir el área geográfica del Caribe como poseedora de una fuerte historia, que ha llevado a su ciudadanos a luchar por su identidad y por prevalecer como artistas de primera. 2. Mostrar un poco de historia referente al movimiento de compositores que utilizan la tecnología en obras de calidad, originalidad y vanguardia. 3. Presentar tan solo algunos proyectos novedosos de caribeños que emplean la tecnología en la música con diferente propósitos. 4. Exponer las preocupaciones que mantenemos los compositores de la región en torno a la creación de obras de calidad que muestren una identidad única.

Espero que puedan navegar a través de esta revista por este Caribe menos "clichoso" pero igual de fascinante. Agradezco al Dr. Rodrigo Sigal su invitación a editar este número de Ideas Sónicas/Sonic Ideas y por haber aceptado el tema que le propuse.

Dr. Carlos Alberto Vázquez

 

 

Prologue

 

The so called Encounter of the Two Worlds, –as they called the celebration of the Fifth Centenary of the Odyssey that ended in the exploitation and extermination of the original citizens of what today is called America, bringing slavery to a high degree– was more the meeting of two Seas, the Mediterranean (ostentatious name indeed) and the Caribbean one with template waters, the other with crystal warm ones. What the intrepid European sailors that crossed the Atlantic Ocean first founded was, precisely, the insular part of this region. They were enchanted by the exuberance of these lands and the supposedly search for a new route to the exotic species turned into a conquest event. A conquest over what they suspected were military inferior societies for new richness and products and even over the Tropic. After exterminating most of the original islanders, these uninvited guests sniffed better richness on the other side of the Caribbean Sea. Following their instincts, almost all of them abandoned the islands without ceding authority over them so, in order to repopulate them, they brought slaves from Africa. After that, what one see is a struggle between European powers for the control of these lands where the Caribbean people, the descendant of the natives, the new creoles, mestizos and blacks, they had not words in it.

Up to the present, the political-economical history of this region is not as beautiful as the nature it possesses. Its geographically strategic position, along with multiples enchantments, have been the object of desire of powerful nations. Nonetheless, step by step, the Caribbean people, with great stoicism, have struggled to preserve their relative new but authentic cultures. Cultures that bring together the influence of many worlds that stick together, due to the tropic‘s varied idiosyncrasies that offer unique and authentic flavors. Regarding music, there‘s no doubt about the contribution that people from the Caribbean region has made to this art. Be it Folk, Classical or Popular, composers and performers from Mexico, going down through Central America, turning left to the North of South America and coming up the chain of islands that separate the Atlantic Ocean from the Caribbean Sea, have had significant presence in the universal music repertoire.

This version of Ideas Sónicas/Sonic Ideas, have the intention of acknowledging the work (they do and have done) of Caribbean composers, and researchers regarding the use of technology on music. The Caribbean Composers‘ Forum, an event that takes place in different location of the region aiming to defuse the music of the region‘s musical creators, has always given a place the chance to presenting works composed and/or performed with technology. On this year of 2014, the Forum in its XX Edition will be joining CMMAS‘ Sonic Visions Festival in Morelia, as a way to show what the Caribbeans have done in this field.

In an heroic manner, if one considers that we are dealing with underdeveloped countries, people from this region, no wanting to be left out, have –surpassing economical and budget limitations– done original versions of Musique Concrete and Elelektronishe Musik. Considering that, this issue of Ideas Sónicas/Sonic Ideas pays homage to Cuba‘s Juan Blanco, not only pioneer of Electronic Music in his country but also in Latin America as a whole.

With that in mind we will find two articles on this historic figure. The first by Cuban composer and pianist Fernando Rodríguez Alpízar and a former pupil of Blanco. Rodríguez take us to Blanco‘s beginnings as a creator, where we see how he, with an amazing wit, created his own electrical instruments –and we are talking about the forty‘s. This article by means of interviews, newspapers reviews and concert programs, reveals us how from the dawn of the Cuban Revolution there was in La Havana an avantgarde movement very much like those of Poland and other European countries. Maestro Blanco was an active member of this movement that not only created musical works in a new style but also organized series of concerts and events, some of them with National Symphony Orchestra. Tireless as he was all his life, Blanco in the 70‘s and 80‘s even put electronic music to buildings and pavilions. Two of his big projects have been the National Electronic Music Laboratory and the Electroacoustic Music Festival, both institutions very much alive even when he died a few years ago.

USA saxophonist and composer Neil Leonard, in his article Juan Blanco and Neil Leonard: A Cultural Counterpoint, offers us his own experience with Juan Blanco. It‘s amazing how someone, coming from the USA and the world of Jazz, after an incidental travel to Cuba has gone more in depth into digital music as an influence of meeting and knowing Blanco. Leonard‘s admiration and gratitude towards Juan Blanco took him to write articles on him and to curate and produce a CD of his music.

Professor and researcher Alejandro José Moya delivers us a writing of his project-enterprise Psicosonía. For more than 20 years this composer and scholar of the Human Behavior have been researching on the possible effects that music has on a better synchronization of the brain‘s hemispheres. His studies has taken him to different countries and, as of today, he has been applying his technique to a whole range of cases. A series of hardware, software and peripherals are employed in "on-site sessions" with José or through different recordings.

Going back to historical matters we find an article by Venezuelan Miguel Noya. In his text El misterio del triángulo electrónico, Noya narrates us what has been the development of Electronic Music in Venezuela. Even when you find that from an early start of the whole thing, Venezuelan figures like Alfredo del Mónaco, Inocente Palacios, and Servio Marín had the opportunity of working in pioneers studios of USA or Europe, the establishment of institutional facilities and an academic center for the study and creation of that subject was turbulent and unstable. He tells us with details and through interviews, concert programs, and researched documents, all the achievements but, at the same time, obstacles that the world of music and technology had in Caracas. Even with the lack of an institutional constant the author speaks of a series of concerts and event that took place in the 80‘s and 90‘s. Generations of Venezuelan composers have contributed to the electroacoustic repertoire of Venezuela. Luckly in the present they have, in the case of Universidad Simón Bolívar, a place where they can study, produce and develop music with technological support.

University of Sao Paolo‘s professor Julián Jaramillo presents an article on his interesting project aiming to the simultaneous live performance from different places in the world of musical works on Internet. This young Colombian explains, with detail, the idea of this international project that he calls Telematic Music, in conjunction with universities in Colombia and USA. First, he explains all the preparation that such a project conveys and all the problems and inconveniences that they had to overcome. Then he goes to inform how the performance-transmission went, and what they could finally achieved. Jaramillo ends on an optimistic note about the future of Telematic Music.

In his article El uso de la tecnología y su relación a la identidad musical, Jorge Alba wishes to open a discussion on how the technological development, today at the reach of a wide array of the population, can affect the aesthetic and formal aspect of a music produced by digital means. He departs from the invention of the violin as an historical example of technology applied to music and move up to present, to analyze how can it be put to work for our own identity. He uses the Mexican case as a proof that technology, far from pushing us to foreign identities, it can lead us to our own.

To finish, this Editor wanted to offer a few reflexions on his involvement with electronic music in his more than forty years of studies and production. He, as well, narrates which has been the development of this media in his Puerto Rico. Here we see the opposite of the Venezuelan case: that it has been just one place, the University of Puerto Rico, the only one institution that from the 70‘s up to the present has had the responsibility of offering facilities for the study, creation, and presentation of electronic works. As in Noya‘s article, here we see the development of technology applied to music through the years and how, like in Alba‘s one, could it affect in a positive manner the original creation. This author presents some considerations and preoccupations regarding the way to approach this medium.

Summarizing, this number of Ideas Sónicas/Sonic Ideas has the following intentions:

1. Make a distinction of the Caribbean geographical area as one with a strong history that has led its citizens to struggle for their identity, and to prevail as first rate artists. 2. Show a little of the history of composers from this area using the technology applied to music in original, value, and avant-garde works. 3. Present just a few of novel projects by Caribbeans applying technology in music for different purposes. 4. Expose some of the preoccupations that composer from the regions have regarding the creation of quality works while showing an unique identity.

I hope you can travel by means of this Journal through a less clichéd but still fascinating Caribbean. I like to thank Dr. Rodrigo Sigal for inviting me to edit this issue of Ideas Sónicas/ Sonic Ideas and accepting my suggestion of subject.

Dr. Carlos Alberto Vázquez